Empecé mi carrera en 2016, a principios de julio además, justo después de graduarme: con ilusión, conocimientos de Java y PHP, y la ambición de dedicarme al desarrollo backend, algo que quizás tardaría un poco más en llegar, de lo que me esperaba.
Con ilusión, pese a que mi experiencia en las prácticas (FCT) no fue la mejor del mundo, y mi introducción al mundo laboral como programador solo sirvió para reforzar la idea de que no quería dedicarme al frontend, que Angular no me gustaba, que no entendía el concepto de ViewModel, ni tampoco por qué alguien llamado John Papa lideraba lo que se hace y lo que no. Jocoso el que años después, no sólo se me de bien, sino que hasta tenga cierto interés por Vue y Nuxt, hasta el punto de haberme metido en más de un fregado con estos frameworks.
Empecé trabajando en una empresa pequeña y con grandes aspiraciones, algo que encajaba en mi persona del momento. Me enfrenté a retos como Alfresco —Jeff Potts y yo terminamos siendo coleguitas en StackOverflow—, requisitos relacionados con conocimiento de Java más avanzado del que yo poseía en aquel entonces (como Hibernate), y otros retos de ámbito más personal ligados a mi poca paciencia y capacidad de gestionar las emociones negativas. Es lo que pasa cuando, día tras día, tu horario laboral incluye quedarte un rato después del trabajo para que tu jefe te diga que no estás cumpliendo con lo esperado. Fue entonces cuando decidí que debía expandir mis horizontes.
Ya en aquel entonces, me movía por el ambiente techie, Hacklab Almería, UNIA, los foros de Ionic… y el voluntariado, era algo que me unía fuertemente a esto. Era una forma de conocer a más gente, nuevos conceptos e ideas. Así acabé, que me liaron para participar como voluntario en PyConES 2016, y a raíz de eso me volqué a aprender el lenguaje y su ecosistema.

Juanlu me lió para aparecer en el vídeo, no tengo claro aún por qué, pero se lo agradezco mucho, me hizo ilusión.
Hasta el punto que, con la influencia positiva que supuso rodearme de las buenas gentes de Hacklab, y mi propio subidón de autoestima, me lancé a montar mi propia empresa como autónomo, la mítica Jotadevs, —que tristemente acabó extinguiéndose el mismo año que nació, pero aprendí mucho sobre formularios de la Agencia Tributaria—, donde ejercí de fullstack developer, con Angular, Ionic y Django. Hombre—orquesta, le llamábamos entonces.
Tiempo después y tras un parón dedicándome a administración de sistemas, porque de algo hay que comer —guardo buenos recuerdos de mi paso por ViewNext, en realidad—, volví a lo que me gustaba: el desarrollo backend. Mejor aún, volví al que era mi framework favorito: Django, ¡y en remoto! Aquí fue cuando, tras una entrevista que parecía que no había superado, entré a trabajar en la ya extinta Cathedral Software, la empresa de la que guardo mejores recuerdos hasta el momento. Fueron años de bonanza económica, de diversión, de experimentar, y de locuras.

Alguien tuvo la idea de subir una foto, desde la oficina, donde todos llevaban la tote bag de Cathedral Software en la cabeza, y yo también quería ser popular.
Al salir de esta empresa, tenía la sensación de que no volvería a encontrar un sitio donde encajaría tan bien. Y de hecho, en los siguientes lugares donde trabajé, detalles que omitiré porque tampoco es plan de detallar mi curriculum aquí, no me sentí tan acogido ni tan parte del equipo, como me pasó en Cathedral. Quizás hasta ahora, la empresa donde desempeño como programador, aportando mi granito de arena con Java. Y lambdas, y mi experiencia en procesos de extracción y tratamiento de datos. Un aporte, que siento que realmente tiene algún peso, que realmente me hace sentir parte de un equipo, y que me anima a continuar.
La verdad, estos 10 años se me han hecho cortos. Ahora echo la mirada atrás, y siento algo de nostalgia, pero también siento que he crecido mucho como persona y como profesional. Sigo teniendo mil ideas para proyectos que terminan siendo un boceto en una libreta, pero todo eso, es parte del proceso. Y en algún momento, conseguiré pulir mis conocimientos para echarlos a andar.